Nace AACRuS en Santa Fe con proyección nacional

El 21 de julio de este año, quedó constituida la Asociación Argentina de Caminos Rurales Sustentables (en trámite de inscripción).

Es una asociación civil sin fines de lucro, con el objetivo de promover, difundir e implementar, un sistema de manejo sustentable de la zona de camino en entornos rurales de Argentina, para mejorar las condiciones de transitabilidad y reducir la fragmentación de hábitats.

El sistema de manejo convencional vigente en gran parte de nuestro país desde hace no menos de 60 años, basado en remociones frecuentes de cuneta a cuneta con suelo desnudo, crea las condiciones para que las lluvias, los vientos y en menor medida el tránsito, generen masivas pérdidas de suelo que conllevan inexorablemente a bajas del nivel de rasante con respecto a los campos de producción.

El paisaje de caminos marrones de cuneta a cuneta, deprimidos con respecto a los campos, es una constante en nuestro país, al menos en las regiones donde el pasto es “material de la zona”.

El sistema de manejo sustentable, y decimos sistema, porque son un conjunto de elementos, comprende 6 puntos básicos.

  1. Promoción de cobertura vegetal -cemento verde-, desde los alambrados hasta donde el tránsito lo permita.
    El ancho de los caminos no varía, ocurre que, a un precio de regalo, asfaltamos de verde entre el 60 y 70% y a veces más, de su superficie. Este objetivo se logra, evitando las remociones masivas, con correcciones puntuales y superficiales, en gran medida, en la calzada, obviamente, previo conformado del mismo.
  2. Crear las condiciones de compactación para inducir el tránsito al centro de la zona de camino, que, en la gran mayoría, oscila entre 2,5 y 4 m de ancho.
    De esta manera, disminuimos la superficie de suelo expuesta, y el mismo tránsito lo compactará aún más, indicando claramente las zonas para corregir. Dicha compactación (factor crucial), aumenta la densidad del suelo, impide en gran medida la infiltración de agua (secado rápido), disminuye la profundidad de las huellas, facilita las correcciones posteriores, y disminuye el riesgo vial porque se vuela menos tierra. Lo contrario se logra con el manejo vigente, que, con las remociones como últimas tareas, afloja el suelo (baja su densidad), se forman huellas “en seco”, con más tierra volando -aumento del riesgo vial- y cuando llueve, al estar flojo, infiltra más agua y se generan huellas en general, de la profundidad de la remoción. Al estar movido de cuneta a cuneta, generalmente con restos vegetales y “más flojo “en el centro, el tránsito primero va por los laterales, luego por el medio, formándose las clásicas tres vías, con un agravante casi invisible, que constituye, la generalizada muestra de” pedazos de camino”, tirados en las cunetas y cursos de agua a una tasa aproximada de 1,2.5,3 cm y a veces más, de espesor/año. Por eso las depresiones de 1,2 3 y más metros con respecto a los campos en los últimos 60 años.
  3. Banquinas empastadas.
    Componente esencial del sistema y ausente actualmente, porque con el omnipresente laboreo de cuneta a cuneta, “todo es calzada”, lo cual, aumenta significativamente el riesgo vial. La cobertura aparece como consecuencia virtuosa de las no remociones profundas, semejante en alguna medida a las rutas pavimentadas. Permite controlar las erosiones hídricas, atenuar las eólicas, capturar agua en origen, restando aportes a los bajos, conducir agua hacia la atmósfera por transpiración vegetal y conformar en alguna medida, junto a las cunetas, una mayor área para la evacuación de agua, sobre todo, en eventos de lluvias copiosas y torrenciales. La inclusión de la “cortadora de pasto”, constituye una herramienta básica para su mantenimiento.
  4. Cunetas empastadas con perfil tendiendo a parabólicas(cóncavas). La cobertura verde, permite “agrandar” las cunetas, porque conducen agua por 3 vías; acumulación subterránea por infiltración favorecida por las raíces de las plantas, hacia la atmósfera por transpiración, y obviamente la longitudinal, pero con velocidad mucho menos erosiva que en las clásicas en V con suelo desnudo.
  5. Veredas con vegetación espontánea.
    Con un manejo diferenciado y específico, la vegetación permite la creación de corredores rurales de biodiversidad, los llamados “biorefugios, con beneficios para la producción y la comunidad, totalmente opuesto al uso actual como fuente de tierra (canteras).
  6. Agregado de materiales.
    Si pensamos en estabilizar caminos y mejorar la transpirabilidad, comenzar gradualmente en bajos, huellas confinadas, baches etc. Se necesita mucho menos que lo que parece de escorias, piedras, restos de construcción etc. porque la compactación por el tránsito crea una base aceptablemente firme.

Conclusiones:
Como ocurrió en la producción agrícola, el pasaje de manejo convencional de laboreo a un sistema de siembra directa, debemos revisar las ideas y acciones del manejo degradante de las últimas décadas, por ideas y acciones que contemplen parámetros sustentables de manejo, para ir por “el buen camino”.