Carta Abierta de la Asociación Argentina de Gotas de Agua de Lluvia

Agua de lluvia

Estimados Homos Sapiens:

Hace muchos años, y con más frecuencia en estas dos últimas décadas, nos atribuyen múltiples responsabilidades por perjuicios en la zona de caminos rurales de gran parte de la Argentina.

Salimos en los diarios, nos sindican en Jornadas, Congresos y todo tipo de reuniones, inclusive en manuales, como las principales responsables de la baja de rasante de los caminos rurales. Expresiones tales como: las lluvias y el viento… son los principales factores externos del deterioro de los caminos y su baja de nivel de rasante…Vemos que en muchas ocasiones discuten entre Uds. porque lo transitan luego de nuestras caídas. Se preguntan ¿por qué en los caminos de entrada a sus campos y muchos de los que Uds. denominan sin mantener, permanecen aceptablemente a nivel de los campos?

Con la intención de contribuir para que sus trabajos dentro de los caminos tengan los mejores resultados posibles, expresamos lo siguiente:

Cuando nos precipitamos lo hacemos en diferentes tamaños, cantidades, intensidades y alturas; y de acuerdo con el tipo de superficie que impactemos, tendremos distintos comportamientos y destinos.

Cuando caemos en caminos duros, rebotamos la mayoría de nosotras y comenzamos a rodar; si la pendiente es larga e inclinada o corta con mucho gradiente, tomamos velocidad, chocamos con las partículas de suelo y nos corremos hacia abajo arrastrando muchas de ellas para ir a parar a las cunetas y bajos cercanos. Si caemos en lo que Uds. consideran caminos recién arreglados, muchas de nosotras entran generalmente hasta la profundidad que aflojaron, nos mezclamos con el suelo y formamos barro y cuando transitan producen huellas. Las que no entramos, nos deslizamos hacia abajo también arrastrando suelo por las superficies que ustedes generan.

Ahora bien, si impactamos en calzadas duras (compactadas mayormente por el tránsito), con perfil semiplano, y pastos en banquinas y cunetas, la gran mayoría de nosotras no podemos entrar y rodamos hacia los costados sin causar mayormente arrastres (no formamos cortadas) porque encontramos superficies rugosas, y absorbentes (cemento verde). Si somos pocas, nos infiltramos en el perfil del suelo, cuando somos muchas las que nos precipitamos, una parte vamos hacia las cunetas a poca velocidad sin llevarnos razonablemente partículas de suelo por delante. Las pocas compañeras que logran entrar, llegan a muy poca profundidad y retornamos a la atmósfera con bastante rapidez. (los caminos se secan y las huellas mucho menos profundas).

Este tipo de condiciones son las que mayormente encontramos cuando nos estrellamos en los caminos de entrada a los campos. La mayoría de Uds. (Homo Sapiens Argentos), argumentan que esas pruebas no son válidas porque transitan menos; sin embargo, la gran diferencia no está en la frecuencia del tránsito, sino en cómo encontramos el suelo cuando caemos.

Nos animamos a pronunciarnos porque hay un pequeño grupo de argentos (que esperamos que sean cada vez más) que nos comprenden y crean en gran medida con otros manejos, las condiciones para que no se generen los problemas que tienen desde hace no menos de 60 años.

Nos contaron que formaron la Asociación Argentina de Caminos Rurales Sustentables (AACRuS).

Creemos que vale la pena que se interesen por lo que están haciendo para mejorar notablemente las relaciones con Ustedes. Muchas gracias!!